Sofía Garay

Inicié este camino al llevar clases particulares y desde la primera práctica me enganché. Mientras pasaba el tiempo, pude sentir un cambio progresivo tanto a nivel físico, emocional y espiritual. Siempre he pensado que uno inicia su práctica en el momento en que necesita un cambio en su vida, pero no sabía aún la magnitud del impacto. 

Pasé de recibir clases a aprender a dictarlas en el profesorado de Fred Busch, y descubrí una nueva versión de mí que no me esperaba.

En el yoga encontré muchas respuestas al permitirme pasar tiempo conmigo misma. El camino del autoconocimiento es increíble y nos permite mejorar nuestras relaciones y manera de ver el mundo. Entre las lecciones más importantes que he aprendido es que aquietar la mente permite comprender que las herramientas que necesitamos se encuentran en nosotros mismos. El camino es distinto para cada uno, y a través de una enseñanza paciente, el alumno puede descubrir en sí mismo una nueva luz. Esa es la magia de poder enseñar. Ver al alumno atravesar ese cambio es lo más gratificante. Me encuentro muy agradecida de esta escuela, como de mis maestros que me enseñaron a dejar de lado el ego, para poder ofrecer lo mejor de mí en cada clase.